¿Qué tipo de Libertad Financiera debes elegir como objetivo? (Parte II)

Como recordarás, en la primera parte de este post exploramos las implicaciones de adoptar como objetivo la definición tradicional de Libertad Financiera – el no tener necesidad de trabajar nunca más por dinero – y concluimos que, cuando hacemos un poco de zoom con la cámara y observamos desde más cerca, el protagonista de la obra no es tan guapo y apuesto como nos parecía en un principio. De hecho, ¿hasta le falta algún que otro diente?

En ese contexto, argumentamos que para que todas estas majaderías sobre Libertad Financiera tengan valor práctico para la mayoría de nosotros, quizá tenga más sentido considerar una definición menos ambiciosa que nos inspire para pasar a la acción. Para mantener el rumbo a través de la auto-motivación natural que produce experimentar un progreso más rápido hacia el objetivo. Y concluimos que la definición adecuada debía estar basada en una sentimiento de libertad. Un sentimiento anclado en un estado emocional equilibrado y no en una cifra de colchón financiero arbitraria que pretende funcionar para todo el mundo, sean cuales sean sus personalidades y circunstancias.

¿Te sitúas?

Bien. Pasemos al siguiente paso.

En esta segunda parte del post vamos a profundizar un poco en las consecuencias prácticas de adoptar esta definición alternativa de Libertad Financiera como objetivo en nuestro proceso de aprendizaje de finanzas personales.

¿Preparado, marinero?

Vamos a ello.

Consecuencias prácticas de la definición alternativa de Libertad Financiera

Recordemos nuestra definición: Eres financieramente libre cuando sientes que tu situación financiera no te impide hacer lo que quieres hacer y como lo quieres hacer.

Las consecuencias prácticas de esta definición son muy variopintas, lo mismo que las personalidades y las circunstancias particulares de cada uno de nosotros.

Puede que lo que una persona quiera hacer en un momento concreto sea dejar su empleo y montar su propio negocio. Puede que le interese solicitar una excedencia para tomarse un año sabático y reflexionar qué dirección tomar en el futuro. Puede que le interese aprender sobre una nueva disciplina y quiera invertir en un máster u otro tipo de formación. Puede que quiera viajar durante un tiempo. Puede que quiera separarse de su pareja, cambiarse de ciudad y empezar una nueva vida por si mismo. Puede que le interese provocar algunos cambios en su ecosistema laboral para sentirse más satisfecho con su trabajo, pero quiera tener el culo bien cubierto (financieramente hablando) por si a su jefe se le cruza el cable y le dice que cierre la puerta por fuera y no vuelva a pisar aquella oficina hasta que las ranas críen pelo.

También puede ser que esa persona esté encantada de la vida y no le interese tomar ninguna otra dirección por el momento. Incluso si ésta es tu situación, recuerda que las cosas cambian y a veces muy rápido. Estar satisfecho en el momento actual no significa que debas ignorar tus finanzas personales y tu capacidad futura de enfrentarte a posibles imprevistos o de sentirte libre para explorar otros caminos. Construye poco a poco, aunque no sientas presión externa alguna para hacerlo, y mantendrás vivo tu poder.

En esas situaciones, cada persona sentirá que necesita un montante de colchón financiero u otro distinto para que las restricciones financieras no le impiden abandonar el viejo camino que ya no le satisface y elegir el nuevo camino que su voz interior le invoca a seguir. Una persona concreta puede sentir que necesita un colchón equivalente a 6 meses, otra uno equivalente a 12 meses, otra uno equivalente a 24 meses y otra uno equivalente a 5 años de gastos para sentirse suficientemente cómoda para asumir los riesgos de hacer el movimiento que tiene en mente. Cada caso es diferente y debe tratarse como tal.

Para más complicación, cada caso no sólo es diferente entre una persona y otra, sino también para la misma persona en función de su grado de fortaleza emocional. Por eso nuestra definición del objetivo está basada en un sentimiento personal y no en un número arbitrario.

Quizá tu postura al leer esto sea algo así como: Joder Frank, eres un capullo. Esto es demasiado impreciso. Lo que quiero es saber a qué cifra exacta de colchón financiero necesito llegar para ser financieramente libre.

Y Frank Spartan te dice que, si ésa es tu pregunta, tienes a tu disposición un montón de libros, calculadoras financieras y blogs que te darán la cifra que buscas para ser financieramente libre en base a criterios estadísticos rigurosamente investigados. La cifra de la definición tradicional de Libertad Financiera. La cifra que en teoría funciona para todo el mundo, sean cuales sean sus planes y sea cual sea su perfil emocional. Si quieres, puedes apuntar a esa cifra, comprarte una gorra con la frase “Financially Free, So You Can Fuck Off” cuando llegues a ella, ponértela en la cabeza y pasearte con una sonrisa como la del Joker de Batman.

Pero antes de que te metas por ese agujero, debes tener dos cosas importantes en cuenta:

  1. La cifra de colchón financiero necesario para ser financieramente libre a la que esos blogs y calculadoras de Internet te dicen que debes llegar, te parecerá tan alta que probablemente hará que tires la toalla y renuncies a la idea antes de empezar.
  2. Lo que importa para sentirte financieramente libre no es cumplir la definición de Libertad Financiera de alguien con acento de Wisconsin que ni siquiera sabe que existes, sino lo que sientas tú en tus circunstancias particulares. Porque eres tú y nadie más que tú, con tus pensamientos y emociones, el o la que dota de significado a todo este proceso.

En resumidas cuentas, perseguir esa gorra y la sonrisa del Joker no es la mejor forma de conseguir lo que deseas, así que no te hagas pajas mentales con calculadoras. Hay otra forma más sana, efectiva y rápida de llegar a puerto.

La importancia de desarrollar tu fortaleza emocional

El proceso de aprender a hacer pinitos con las finanzas personales tiene varias patas. Hay algunas que son más técnicas que otras, como el lado matemático del asunto: Si ahorro X euros cada año, los invierto y obtengo una rentabilidad media de Y% anual, al cabo de 10 años tendré un montante acumulado de colchón financiero de Z euros.

Vale, bien. Sobresaliente en matemáticas. Pero eso no es lo importante. Lo importante es que Z, además de protegerte financieramente frente a acontecimientos desfavorables, tenga un significado que se traduzca en que te decidas a llevar a cabo una acción concreta que eleve tu nivel de satisfacción vital de forma relevante. Sin ese significado vital, Z no es más que una cifra de colchón financiero aséptica y vacía, sin implicaciones prácticas – y espirituales – de ningún tipo.

Por tanto, el significado vital que buscamos en nuestro proceso de aprendizaje sobre finanzas personales tiene dos partes:

  1. La acción positiva que quieres llevar a cabo: Cambiar de profesión, viajar durante un tiempo, tener hijos, hacer un curso avanzado de sombras chinescas… lo que sea que tu voz interior te esté pidiendo que hagas.
  2. La cifra de colchón financiero que te hace sentirte suficientemente seguro y libre para llevar a la práctica esa acción cuanto antes. Sin necesidad de esperar tanto como deberías para alcanzar la definición tradicional de Libertad Financiera. El tiempo es oro, marinero.

Lo interesante del asunto es que, aunque ahora tengas más o menos claro cuál es esa cifra de colchón financiero que te haría sentirte seguro y libre para actuar, esa cifra puede cambiar. O mejor dicho, puedes aprender a cambiarla.

¿Y eso qué narices quiere decir?, me dirás.

Lo que quiere decir es que si, mientras construyes ese colchón financiero, trabajas en paralelo ciertas habilidades emocionales como el autoconocimiento, la automotivación, la actitud de enfrentarte a las dificultades con entusiasmo, el autocontrol y la autoestima, esa sensación de libertad que buscas para llevar tu acción positiva a la práctica se producirá mucho antes en el tiempo. O dicho de otro modo, se producirá con una cifra de colchón financiero mucho menor que si dejas tus habilidades emocionales en remojo sin intentar desarrollarlas en absoluto.

Puede que aún no entiendas bien a qué me refiero con todo ese rollo de la fortaleza emocional y cómo puedes mejorar en eso. Si es así, tranquilo. Frank Spartan no te va a dejar en una balsa de madera a la deriva en medio del mar. Vamos a andar juntos ese camino de la siguiente forma:

  • En futuros artículos incluiremos contenido sobre la adaptación de los patrones de gasto y su potencial impacto en nuestra satisfacción vital. Este dominio progresivo de la habilidad de ser felices gastando menos contribuirá a moldear tu forma de pensar y tu visión del mundo. Y el proceso de ajuste de los patrones de gasto representa una gran vía para desarrollar las habilidades emocionales que hemos mencionado.
  • Ahora bien, este proceso de ajuste de los patrones de gasto no tiene consecuencias positivas directas sobre todo el arsenal de habilidades emocionales. Hay habilidades emocionales que deberás desarrollar de otra forma, sobre todo las relacionadas con la empatía, la comunicación y la relación con los demás. Y Frank Spartan va a cubrir también estos aspectos en el blog, porque estas habilidades tienen un impacto directo en tu capacidad de optimizar la otra variable de la ecuación del ahorro: Los ingresos. Esto no es un tema menor en absoluto, porque mientras tu capacidad de recortar gastos es limitada, tu capacidad de generar ingresos es, en teoría, ilimitada. Y por tanto, merece que le prestemos también atención.

Conclusiones

Como puedes ver, este Workshop de Libertad Financiera va mucho más allá del puro aspecto financiero.

La filosofía de Frank Spartan se basa en que las estrategias de mejora de la dimensión financiera lleven aparejado un fortalecimiento paralelo de nuestra dimensión emocional, que a su vez redundará en una mayor autoconfianza y acelerará la sensación de libertad financiera que necesitamos para actuar en la dirección que creemos nos proporcionará mayor satisfacción vital.

Desde esa posición de fuerza, podremos actuar. Podremos llevar a la práctica la acción positiva que invoca nuestra voz interior. Con equilibrio, autoconocimiento y una fundada seguridad personal de que encontraremos la forma de salir adelante, aunque las restricciones financieras vuelvan a aparecer en el futuro.

En la tercera y última parte de este post profundizaremos en las consecuencias prácticas de adoptar esta definición alternativa de Libertad Financiera y, para más cachondeo, Frank Spartan te dará algunas pinceladas de su experiencia personal.

Pura vida,

Frank.

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