The magic of thinking big, de David Schwartz

 

Puntuación: 9/10

 

Resumen

Nota de Frank Spartan

Este libro transmite un mensaje que es absolutamente clave: Apuntar alto es fundamental para conseguir el éxito. Cuando adoptamos una mentalidad conservadora sobre nuestras capacidades y nuestro potencial, hay una gran probabilidad de que acabemos cayendo en la mediocridad. Cuando apuntas alto y orientas tu mentalidad hacia grandes logros, inspiras a los demás. Y cuando inspiras a los demás, cosas interesantes suceden. Cosas que no sucederían si te quedas en tu pequeña caja y te contentas con logros de pequeño alcance.

El libro de Schwartz tiene ya bastantes años. El estilo es muy americano de entonces, pero el mensaje no ha perdido fuerza o validez ninguna.  Frank Spartan tendría alrededor de los 35 años cuando lo leí por primera vez y fue uno de los libros que más contribuyó a reorientar mi mentalidad y mis objetivos. Es uno de los libros más recomendados por los entrevistados en el podcast de Tim Ferris, y eso no parece casualidad.

Ideas más relevantes

Una persona con mentalidad de éxito no pone excusas como lo haría una persona improductiva. La “excusitis” empeora con el tiempo. Cada vez que se pone una excusa para no hacer algo, se implanta de forma más profunda porque la repetición hace que nuestros pensamientos sean más fuertes.

Las cuatro formas más frecuentes de excusitis son:

  • Mi salud no me lo permite: Nadie es perfecto. Todos tenemos algún problema de salud. Cuando reaccionamos a ellos, podemos estar preocupados y deprimidos, dejando que afecte a nuestra vida, o ser optimistas y vivir la vida al máximo. Para vencer a la excusitis, no hables o te preocupes por tu salud, porque eso sólo empeora las cosas. Aprende a sentirte agradecido por tu salud tal como es. Siempre habrá gente con peor salud que tú.
  • Necesitas talento para tener éxito: Mucha gente infravalora sus propios talentos y sobrevalora los de los demás. Lo que de verdad importa es cómo usas los talentos que tienes. La capacidad de pensar es mucho más valiosa que la de memorizar. El conocimiento es solamente poder cuando se usa de forma constructiva. Para curar la excusitis, nunca infravalores tu inteligencia ni sobrevalores la de los demás. Tu actitud es mucho más importante que tu inteligencia.
  • Soy demasiado viejo o demasiado joven: La edad no es tan importante como tu actitud hacia ella. Cuando superas esta excusa, obtienes optimismo y te sientes joven. Para ello, contempla tu edad actual con mente positiva y observa cuántos años de vida productiva te quedan. Una persona de 30 años todavía tiene más del 80% de su vida productiva por delante. Haz lo que quieres hacer. Solamente es tarde si tú piensas que lo es.
  • Tengo mala suerte: Las cosas no suceden por suerte. Suele haber una causa que las provoca, lo mismo que los accidentes suceden por error humano, error mecánico o ambos. La gente que tiene éxito no lo tiene por suerte. Preparación, planificación y mentalidad de éxito preceden su éxito. Para conquistar esta excusa, acepta la ley de causa y efecto.

El miedo es real, y así como la indecisión, la duda y la procrastinación lo multiplican, la acción lo cura. Nadie nace seguro de sí mismo, pero puedes adquirir y desarrollar esa habilidad. Identifica exactamente de dónde proviene tu miedo y pasa a la acción. Es la única fórmula que funciona.

Para pensar con confianza en ti mismo, debes actuar de la forma que genere esos pensamientos. Estos cinco ejercicios te ayudarán:

  • Siéntate en la primera fila;
  • Mira a los ojos;
  • Anda un 25% más rápido;
  • Expresa tu opinión delante de los demás;
  • Practica una sonrisa amplia.

Las personas que piensan en pequeño se venden baratos. Conoce tu valor. Si comparas tus habilidades con las de las personas de éxito que conoces que no las tienen, comprobarás que eres mejor de lo que crees.

Los grandes pensadores son famosos por expresar sus pensamientos con frases que provocan imágenes positivas. Acostúmbrate a usar ese tipo de frases, positivas y alegres. Aprende a ver la potencialidad, a apreciar personas y cosas por lo que podrían ser y no tanto por lo que son ahora. Eso inspira y atrae a las personas correctas hacia ti.

El pensamiento creativo implica encontrar nuevas y mejores formas de hacer algo. Para eso, tienes que creer. Cuando crees que algo es posible, tu mente encontrará la forma de hacerlo. Elimina las expresiones “imposible”, “no funcionará”, “no puedo” de tu vocabulario. Son expresiones ancladas en el pensamiento tradicional y el pensamiento tradicional bloquea tu progreso y tu capacidad de pensar de forma creativa. Sé receptivo a nuevas ideas, sé una persona que experimenta, rompe rutinas y eleva tu mente en todo lo que haces.

Para fortalecer el pensamiento creativo, anima a los demás a que hablen y hagan preguntas, prestando atención. Frecuenta a las personas que te estimulan y te ayudan a crear y a crecer.

Cómo te perciben los demás depende de cómo te ves a ti mismo. Si piensas que eres valioso, los otros percibirán lo mismo y eso afectará a cómo se relacionan contigo. Tu apariencia dice mucho sobre ti: Alimenta tu confianza y genera el respeto de los demás.

Piensa que tu trabajo es importante. Cuando lo hagas recibirás señales sobre cómo hacerlo mejor y comunicarás los valores adecuados a tus subordinados. Cultiva la actitud “eres importante”. Las personas te ayudan más cuando les haces sentirse importantes. Muestra gratitud a la mínima oportunidad. El respeto es recíproco. Cómo tratas a los demás es un reflejo de cómo quieres que ellos te traten a ti.

Acepta las limitaciones de los demás. Encuentra cualidades que apreciar y admirar en una persona, no te concentres en las cualidades que no te gustan. Piensa en positivo sobre las personas y obtendrás grandes resultados. Ten cuidado con los prejuicios porque a menudo éstos te impiden adoptar la mentalidad correcta.

Sé un activador, alguien que hace cosas. ¿Quieres empezar un negocio? Empieza. ¿Tomarte unas vacaciones? Tómatelas. No esperes a que las condiciones sean perfectas porque nunca lo serán. Lánzate y gestiona los obstáculos que aparezcan por el camino. Vivirás una vida mucho más plena.

Sé la persona que empieza ahora mismo. No pierdas tiempo preparándote para estar en situación ideal. Sé el voluntario que levanta la mano. Usa cada oportunidad para demostrar que tienes la capacidad y la ambición necesarias.

La diferencia entre una persona de éxito y una persona mediocre está en su actitud ante el fracaso. Cuando una persona de éxito no obtiene el resultado que desea, en vez de quedarse en el suelo lamentándose, se levanta, aprende la lección, se olvida de la paliza y sigue adelante. Es imposible no encontrar fracasos en el camino hacia el éxito.

La mejor forma de enfocar una situación como líder es “ser humano”. Cuando te enfrentes a una situación complicada, antes de actuar hazte la siguiente pregunta: ¿Cuál es la forma más humana de enfocar esto? Y después deja que tus actos reflejen que las personas son tu prioridad. No tomes decisiones antes de consultar a aquellos a los que les afecten. La mejor forma de actuar es tratar a los demás como tú querrías que te traten.