Meta-conceptos para entender el mundo

Una de esas frías mañanas de primavera, anduve pensando sobre cómo mis hijos irían interpretando el mundo a medida que se hacían mayores. Sentí curiosidad por cómo unirían los puntos. Por qué puntos unirían y qué puntos dejarían fuera. Por las cosas que provocarían que tuvieran presentes algunos de esos puntos y no otros. Y también, cómo no, por el papel que tenía – o debía tener – yo mismo en su camino de descubrimiento.

Mientras pensaba, reparé en que poner mis propias ideas en orden no parecía mala idea. Subir a la cima de la montaña y mirar la majestuosa obra de teatro que es la vida desde allá arriba. Hacer el ejercicio consciente de unir mis propios puntos, para después pasar las conclusiones por el prisma de perspectiva de un adolescente, o un adulto joven que empieza a interactuar con el mundo con cierta independencia.

El que habla a continuación es Frank, así que, como es habitual, no esperes ideas o expresiones envueltas en el algodón de azúcar de lo políticamente correcto. Seas joven o no, casi siempre es mejor hablar claro. En temas como estos, desde luego lo es.

Bueno, colega, ¿estás listo?

Perfecto.

Vamos a dar una vuelta por la deep web de cómo funcionan las cosas.

Sentido de la Vida

Por muy seguros que muchos te parezcan, prácticamente nadie tiene ni puñetera idea de hacia dónde van. Improvisan a medida que avanzan, mientras la vida les lanza pelotas de goma cual concursantes de Humor Amarillo.

Desde muy temprana edad, te vas a ver muy influenciado por lo que los demás consideran “bueno” y “malo”, “aceptable” y “no aceptable”, “moral” e “inmoral”, “justo” e “injusto”, “éxito” y “fracaso”, “admirable” y “despreciable”. La sombra del juicio social no va a dejar de ceñirse sobre ti. Y tiene total sentido que esa sombra esté ahí, porque la existencia de una sociedad implica, por definición, que hay unos caminos que encajan con los usos y costumbres de sus miembros, y otros caminos que no encajan tanto (o que incluso representan una amenaza). Vas a sentir intensamente, a través de los múltiples canales que llegan desde el exterior hasta ti, si los demás piensan que tu camino es “correcto” o “incorrecto”.  Y eso va a determinar tu estado de ánimo – y tus decisiones – mucho más de lo que te imaginas.

En este contexto, los principios no escritos que operan son los siguientes:

  1. Es más fácil conseguir cosas útiles (en general) si tienes el beneplácito social (el que los demás piensen que vas por el camino “correcto”)
  2. El beneplácito social empapa tu sentido de identidad. Inconscientemente, tu idea de quién eres se va tiñendo cada vez más del color de lo que crees que piensan los demás sobre ti (el juicio social)

Tu cerebro te va a decir a gritos que el beneplácito social es bueno para ti. Y vas a tender a hacerle caso. Hay muchas dimensiones de la vida, como la laboral, la financiera, el sentido de pertenencia, la relacional, etcétera, etcétera, que se van a ver beneficiadas de ello, lo cual autoalimentará tu convencimiento de que ese es el buen camino. El camino del “éxito” comúnmente entendido.

Sin embargo, la dimensión del sentido de la vida sólo se verá beneficiada si adquieres una perspectiva de autenticidad, porque responde a tu necesidad personal de dejar algún tipo de huella en un área que te importe de verdad. Y ahí no hay juicio social que valga, porque a ti te importa lo que te importa, y eso no tiene por qué tener nada que ver con lo que le importa al vecino, a tus amigos o a tu familia, ni nada que ver con lo que ellos creen que te debe importar.

Conflicto a la vista: Identidad social vs. autenticidad.

“The more neatly you fit into society, the less free you actually are.”

– Naval Ravikant

En la práctica, apenas te vas a dar cuenta de esto. Serán susurros imperceptibles de tu voz interior frente a la cascada de ruido insondable del beneplácito social. La mayoría de las personas, o bien no alcanzan a oír el susurro, o bien lo ignoran sin contemplaciones. Quizá tú lo oigas y le des bola, o quizá no.

Si así fuera, ¿serás capaz de resolver esta aparente paradoja cuando llegue el momento? ¿Serás capaz de encontrar sentido a tu vida mediante tu identidad social? ¿O será esta incompatible con tu vocación auténtica? ¿Qué elegirás? ¿A qué renunciarás?

Cosa tuya. Frank sólo te está mostrando el meta-concepto que debes tener en cuenta a la hora de decidir si te adentras por ciertos caminos vitales o por otros, cuando esa pregunta de “para qué narices estoy yo aquí” aflore en tu mente… cosa que, en algún momento, no dudo que hará.

Ecosistema Socioeconómico, Político e Institucional

El entorno socioeconómico, político e institucional a tu alrededor evoluciona en base a una dinámica de incentivos, sobre la que tú tienes escaso – por no decir nulo – control.

En el mundo occidental, en el aspecto socioeconómico impera la filosofía capitalista y el libre mercado. No por capricho, sino por experimentación práctica a lo largo de muchos años de historia. Es el método que más riqueza material produce y que, indirectamente, mayores posibilidades sociales, científicas y tecnológicas ofrece a través de la canalización de esa riqueza. Eso significa que, en líneas generales, debes asumir que el siguiente axioma suele cumplirse:

Cuanto más competente seas y mayor valor ofrezcas en algo que el mercado desea, más posibilidades tendrás de generar riqueza para ti y para los demás.

“It is not from the benevolence of the butcher, the brewer, or the baker that we expect our dinner, but from their regard to their own self-interest.”

– Adam Smith

Sin embargo, esto tiene efectos de segundo orden. Cuanta más riqueza material genera el sistema, menos preocupación existe por la satisfacción de las necesidades más básicas (ya satisfechas) y más preocupación aparece por otro tipo de cuestiones “más elevadas”: “Desigualdad”, “discriminación”, “medio ambiente”, “corrección política”, “justicia social”, etcétera, etcétera. Y como todas estas cuestiones no se resuelven de forma precisamente natural, porque a menudo entran en conflicto directo con la naturaleza humana, las soluciones se han de imponer a través de dos vías:

  1. Influenciar el pensamiento colectivo a través de los medios de comunicación (en un rango que va desde repetir ideas, en su lado más “inocuo”, hasta la propaganda, en su lado más “oscuro”)
  2. Crear instituciones que impongan, a través de leyes y acuerdos con ciertas personas y organizaciones, aquellas formas de actuar que favorecen que esas “cuestiones más elevadas” se manifiesten – por imposición – en la conducta de los individuos

Estas dinámicas favorecen el desarrollo de un Estado y un ecosistema político cada vez más megalómano, hasta el punto de que se crea una bestia de un tamaño y una red clientelar que resulta prácticamente imposible de desmantelar, y aún más imposible de eficientar, porque el modo de vida y retribución económica y social de sus miembros mejoran en proporción inversa al grado de trazabilidad que exista y al grado de responsabilidad que se exija sobre los resultados reales que estos obtienen.

Es un sistema creado por y para la ineficiencia, el despilfarro de recursos y la corrupción. Y lo más probable es que continue siendo así, porque el sistema de incentivos general lo sostiene, votes lo que votes y protestes lo que protestes. Hay demasiadas bocas que viven de él como para permitir que las reglas del juego cambien.

Así que lo que tienes, si haces zoom y aumentas la perspectiva del plano, es un sistema capitalista con incentivos para generar riqueza, pero cada vez más fagotizado por un sector público ineficiente y despilfarrador, y un entorno cultural donde lo que es “justo” y “moral” es dictado desde lo alto por una serie de instituciones desconectadas de las tribulaciones de la ciudadanía, pero con suficiente poder como para penalizar severamente al incumplidor.

En otras palabras, un conjunto de productores en proporción decreciente y un conjunto de aprovechados (“freeloaders”) en proporción creciente, todo bien espolvoreado del perfume de moralidad cuidadosamente alquimizado por esas majestuosas instituciones.

Un espejismo de libertad a nivel micro, en un ecosistema diseñado para el control total a nivel macro.

“Government has three primary functions. It should provide for military defense of the nation. It should enforce contracts between individuals. It should protect citizens from crimes against themselves or their property. When government tries to rearrange the economy, legislate morality, or help special interests, the costs come in inefficiency, lack of motivation and loss of freedom.”
― Milton Friedman

No puedes pelear contra esto, porque tiene sus propias dinámicas de funcionamiento, ajenas a ti e infinitamente más poderosas. Simplemente sé consciente de por qué el sistema funciona así y hacia dónde se dirige, pero preserva tu soberanía de juicio y pensamiento crítico. No asumas que algo es “bueno” o “malo” porque sea eso lo que pregona la cultura del momento. Observa y comprende las reglas del juego, pero no dejes de operar con tus propios objetivos…  ni de identificar dónde y cuándo debes romper esas reglas para conseguir lo que quieres.

El funcionamiento del sistema no está diseñado para ayudarte. Tiene otros objetivos que no tienen nada que ver contigo. Cuando salgas ahí afuera, no provoques al sistema, pero tampoco dependas alegremente de él. Asume que sólo puedes contar contigo mismo y – si tienes suerte – tus seres más queridos. La vida te enseñará que eso suele acabar siendo cierto.

Ciencia y Tecnología

Desde el principio de los tiempos, a un porcentaje nada despreciable de seres humanos le ha impulsado la idea de conocer y descubrir. Unido a la faceta de que esos descubrimientos suelen tener consecuencias positivas directas en la calidad de vida del conjunto de la sociedad, tenemos todo lo que necesitamos para que la ciencia y la tecnología avancen a un ritmo superior al de cualquier otra dimensión vital colectiva.

La dinámica es siempre la misma. Si el avance científico-tecnológico hace las cosas más fáciles, se adopta. Puede tardar más o menos, pero se adopta. Los románticos se resisten, pero el poder de la conveniencia se acaba imponiendo.

El ser humano tiende a lo fácil. Si puedo curarme con más facilidad, lo quiero. Si puedo ahorrar tiempo con más facilidad, lo quiero. Si puedo gastar menos con más facilidad, lo quiero. Si puedo interactuar con los demás con más facilidad, lo quiero. Si puedo divertirme con más facilidad, lo quiero.

El avance científico-tecnológico es inevitable. No solamente por el impulso humano de conocer y descubrir, sino porque es la palanca fundamental para conseguir un uso eficiente de los recursos sin renunciar al crecimiento económico. Y el crecimiento económico es fundamental para que el sistema político-institucional del que hablábamos antes siga funcionando, y podamos permitirnos el lujo de elucubrar sobre el medio ambiente, las minorías oprimidas y los impuestos a los ricos sin preocuparnos de tener que arrancarle el pescuezo al de al lado para conseguir un pedazo de pan.

“Growth leads to vitality, expansion of life, increasing knowledge and higher wellbeing. Not growing is stagnation, zero-sum thinking, internal fighting, degradation, collapse, and ultimately death. And the only perpetual source of growth is technology.”

– Marc Andreessen

Así que… ya que ese avance científico-tecnológico es natural y necesario, posicionarte proactivamente para que ese viento impulse tus velas es una de las mejores cosas que puedes hacer, porque es muy posible que estar a la vanguardia de algunas tendencias (IA, por mencionar el elefante en la habitación) te proporcione una ventaja competitiva profesional durante la fase de adopción. La competencia diferencial siempre se va a remunerar generosamente en el libre mercado, ¿recuerdas? Y los “freeloaders” siempre van a necesitar de personas que produzcan.

Ya ves, todo el mundo te necesitará, aunque sea por razones diferentes. Y eso incrementará tu valía, tu poder de negociación, tu capacidad de influencia y tus posibilidades de doblar las reglas en tu propio beneficio.

Dinero

Para operar en el mundo “civilizado”, necesitas dinero. Puedes tener animadversión al dinero, a los ricos o al capitalismo, pero no podrás escapar de la realidad práctica de que el dinero determina tu vida más que ninguna otra cosa.

¿Por qué?

Porque influencia directa y poderosamente casi todas las experiencias que la componen: Dónde vives, dónde trabajas, cómo te alimentas, cómo te desplazas de un sitio a otro, con quién te relacionas, qué tipo de vacaciones tienes, qué hobbies tienes, cuántos caprichos te das, cómo de rápido accedes a cuidados médicos, a qué colegio van tus hijos, qué tipo de aspiraciones te planteas, cuántas preocupaciones tienes sobre el futuro, etcétera, etcétera.

Afecta a prácticamente todo. Incluso a la relación con tu familia. Si falta dinero, todo se deteriora. Es así y siempre así será. Cuanto antes lo interiorices, mejor que mejor.

Not very poetic? Sure. But that´s the way it works.

El meta-concepto sobre el dinero que debes entender es que el sistema está diseñado para que el dinero pierda valor rápidamente. Los políticos utilizan el gasto público como martillo pilón para cualquier clavo, porque proporciona un espejismo de solución rápida ante cualquier adversidad electoral. Y eso genera un incentivo permanente para la continuada emisión de dinero. Por esta razón, el dinero no hace sino perder valor con el tiempo, lo que comúnmente llamamos inflación.

Tu única protección contra esa pérdida estructural de valor del dinero es invertirlo en activos productivos. Por suerte, el impulso del ser humano a crear nuevas formas de solucionar problemas es una fuerza dominante en la historia, y eso te permitirá encontrar activos productivos a la vuelta de cualquier esquina. El problema no es la escasez de activos productivos, sino tu desconocimiento – o tendencia a la inacción – sobre el meta-concepto del dinero.

Dependiendo del rol que desempeñe el dinero en tu vida, tu mente estará enfocada en una cosa u otra. Si escasea, tu atención se centrará en hacer cábalas para llegar a fin de mes. Si estás más o menos cómodo, tu atención se centrará en mantener las bolas en el aire y elegir el tipo de capricho o caprichos ocasionales que te das. Y si consigues estar económicamente holgado, podrás permitirte el lujo de abrir tu mente a otras dimensiones que en los otros dos estados apenas habrías considerado, como por ejemplo… explorar cosas que tengan auténtico significado para ti: Pasiones personales, crear algo, ayudar a otros, dejar huella.

El sentido de la vida, ¿recuerdas? Eso que surge de tu propia originalidad o voz interior, con independencia de las modas, costumbres o juicios sociales.

Se van uniendo los puntos, ¿verdad? El dinero tiene una conexión directa con el propósito. No es la única vía, pero sí una muy efectiva en el contexto de las inevitables restricciones de la vida humana.

“Money gives you many freedoms, but the most valuable ones are freedom from worry, and freedom from most forms of bullshit.”

– Pete Adeney (Mr MoneyMustache)

Ahora bien, ¿cómo narices puedes conseguir que el dinero no te apriete demasiado el pescuezo en un mundo tan complejo?

Buena pregunta. Sigamos con nuestra gesta de presentación de esos grandes meta-conceptos para lograr entender el mundo.

Profesión

De algo tienes que trabajar, porque necesitas dinero, ¿recuerdas?

El trabajo tiene otras ramificaciones emocionales, como el sentirte útil, relacionarte con otras personas, y tal y tal. Sin embargo, esos supuestos bonuses no te permiten eludir la realidad práctica de la obligación de trabajar, salvo que seas un “expert freeloader” y encuentres la forma de chupar del bote durante toda la vida. No serías el primero, ni serás el último. De hecho, estarías en nutrida compañía.

Pero asumamos que “you have to work” or “you want to work”.

Ahora bien… ¿en qué?

Aquí es donde se entrecruzan tres caminos. Hay cosas que te atraen, hay cosas que están bien pagadas y hay cosas que están a tu alcance. A veces esos tres caminos se entrecruzan (en ese caso la decisión es fácil), a veces se entrecruzan sólo dos de ellos (en ese caso es menos fácil), y a veces no se entrecruzan en absoluto (en ese caso es una jodienda).

¿Cuál es el meta-concepto de la vida profesional occidental que debes tener muy en cuenta en la elección de tu profesión?

Aquello que te despierta interés y curiosidad.

No pasión. La pasión está sobrevalorada y es de mecha corta.

Interés y curiosidad.

El interés y la curiosidad son compañeros leales a la hora de elegir tu campo de desempeño profesional. Y vas a necesitar compañeros leales. Por la sencilla razón de que va a haber momentos y situaciones en las que te encuentres con muchos obstáculos. Estado de ánimo, fracasos, problemas de salud, colegas que no te gustan, incertidumbre, reconversiones, despidos, etcétera, etcétera. Y uno de los pocos salvavidas a los que podrás agarrarte es el que te interese lo que haces, y que te despierte la suficiente curiosidad como para seguir aprendiendo.

Debes tener un motor natural para progresar en tu profesión y alcanzar un creciente nivel de competencia. La competencia crece con el aprendizaje. El aprendizaje crece con la curiosidad. La curiosidad crece con el interés.

Apunta hacia donde puedas trabajar sobre algo que te interesa y con personas de las que puedas aprender con rapidez. El sueldo es importante, por supuesto, pero en ese momento su importancia es de segundo orden. No renuncies a interés y aprendizaje por sueldo, sobre todo en los primeros años. No suele ser un buen trato.

Cuando adquieras un nivel suficiente de competencia en tu campo de actuación, busca un modelo de negocio (quizá apoyándote en esas tendencias tecnológicas de las que hablábamos antes y en la que te posicionaste bien pronto) que se adapte a cómo quieres ejercer esa competencia, con el objetivo de expandir tu compensación económica y tu autonomía dentro de tus prioridades de estilo de vida. Haz valer tu competencia en el libre mercado. No hay nada malo en ello. Es lo justo, te lo has ganado.

Esta senda te permitirá acceder a una situación en la que el dinero restrinja tus movimientos en grado cada vez menor. Recuerda que el dinero pierde valor y debes invertir el excedente en activos productivos. Activos que acelerarán tu trayectoria hacia la apertura de otras dimensiones mentales, como el sentido de la vida: Incorporar un propósito adicional a ese del que llevas ya tiempo disfrutando, como es el dedicarte a algo que te interesa y que puedes ofrecer al mundo, en versión premium, gracias a toda esa competencia que has adquirido por el camino.

Quizá en ese momento puedas añadir otras ramas a ese árbol de propósito, como transferir ese conocimiento a través de un libro, ayudar a otros, contribuir a causas que te motiven, dedicar tiempo a proyectos personales.

Curioso cómo se siguen uniendo los puntos, ¿verdad?

“Do what interests you the most. Nobody ever figures out what life is all about, and it doesn’t matter”

– Richard Feynman

Creencias y Valores

Otro meta-concepto que resulta muy útil para navegar por el mundo es cómo elegir en qué crees – y en qué no – y cuál debe ser tu escala de valores.

Esto tiene su miga, porque estás naturalmente condicionado a aterrizar en ciertos esquemas mentales en base a tus propias experiencias personales. En otras palabras, las personas tienden a formar sistemas de creencias y a priorizar ciertos valores frente a otros en función de lo que les sucede, especialmente en sus tiempos mozos. En qué circunstancias nacen, cómo les educan, qué acontecimientos impactan en sus vidas, etcétera, etcétera.

Aun así, reconociendo la poderosa influencia de ese fenómeno y la profundidad de sus muescas en nuestra conciencia, existen ciertas relaciones causa-efecto que la experiencia demuestra – y los sabios predican – que suelen materializarse en la vida real. No siempre, pero digamos que pueden considerarse “buenas apuestas”. Sólo tienes que experimentar con ellas y ver si funcionan en tu situación particular. Es muy probable que sí lo hagan.

Estas son las que Frank considera principales:

Nadie te debe nada. Si quieres algo, gánatelo.

“I was waiting for something extraordinary to happen. But as the years wasted on, nothing ever did unless I caused it”

– Charles Bukowski

Tienes la responsabilidad de avanzar como bien puedas hacia la mejor versión de ti mismo. No dejes de aprender y poner en práctica lo aprendido.

“Spend each day trying to be a little wiser than you were when you woke up. If you live long enough, like most people, you will get out of life what you deserve.”

– Charlie Munger

Hacer-fallar-afinar es el camino más rápido hacia el éxito.

“I have not failed. I’ve just found 10,000 ways that won’t work.”

– Thomas Edison

El optimismo es la actitud más útil en la vida, por muchas razones que encuentres para ser pesimista.

“Pessimists sound smart. Optimists make things happen.”

– Nat Friedman

Un cuerpo sano, fuerte y flexible es la base de todo lo demás. El ejercicio y la alimentación sana no son negociables.

“Keeping your body healthy is an expression of gratitude to the whole cosmos — the trees, the clouds, everything.”

– Thich Nhat Hanh

Atraes lo que proyectas, consigues lo que negocias, recibes lo que toleras.

“You don’t attract what you want. You attract what you are”

– Wayne Dyer

A largo plazo, la consistencia te transforma mucho más que la intensidad.

“Every action you take is a vote for the type of person you wish to become.»

– James Clear

La reputación es tu mejor activo. Haz lo que dijiste que ibas a hacer y vuela recto. Hacer trampas no compensa.

“It takes 20 years to build a reputation and five minutes to ruin it. If you think about that, you’ll do things differently.”

― Warren Buffett

El dolor sordo de la inacción dura mucho más tiempo (y acaba siendo mucho más intenso) que el dolor agudo de la acción incorrecta.

“No matter how big your dreams, you’re gonna die. Everyone will move on. Do what you want.”

– Alex Hormozi

En situación de conflicto, Verdad > Empatía. Pero si quieres que tu mensaje no pierda impacto, no dejes de ser amable.

“Facts don´t care about your feelings, but feelings don´t care about your facts either”

– Sahil Bloom

Si no estás en paz contigo mismo, algo importante falla.

“A fit body, a calm mind, a house full of love. These things cannot be bought – they must be earned.”

– Naval Ravikant

Alguna parte importante del mundo que te rodea debe mejorar gracias a tu contribución directa.

“Leave this world a little better than you found it.”

– Robert Baden-Powell

Estas creencias y otras similares suelen producir buenos resultados, por la sencilla razón de que alinean tu mente y tu comportamiento con una dinámica vital en la que la “superficie de suerte” se expande. En otras palabras, facilitan que te adentres por caminos en los que es más probable que la fortuna te sonría – y que evites otros en los que es más probable que suceda lo contrario.

“Luck favors the prepared mind”

– Louis Pasteur

Relaciones Personales

Las relaciones personales son un vehículo fundamental para experimentar satisfacción – o insatisfacción – vital. Y como tal, entender los meta-conceptos que las gobiernan es una pieza clave en tu capacidad de comprensión del mundo.

Las personas tienden a enfocar las relaciones desde diferentes perspectivas: Frecuencia de contacto (alto-medio-bajo), ecosistema de contacto (trabajo-ocio-deporte-familia), grado de compatibilidad (alto-medio-bajo), etcétera, etcétera. Esta categorización no es intencional ni demasiado consciente, pero es natural y sencilla. Una vez hecha, las personas navegan sus relaciones de forma largamente improvisada en función de las circunstancias del momento.

Sin embargo, la forma más efectiva de categorizar las relaciones es en función del objetivo o meta que cumplen en tu vida. Y eso exige unas décimas de dedicación cognitiva, porque no sucede de forma tan natural.

Por ejemplo;

Tienes relaciones que te permiten desconectar y divertirte.

Tienes relaciones que elevan tu status social.

Tienes relaciones que te resultan útiles en el ámbito profesional.

Tienes relaciones que te interesa mantener para evitar problemas de algún tipo.

Tienes relaciones que te conocen muy bien y con las que puedes mostrarte tal y como eres.

Tienes relaciones que te ayudan a pensar, que te dicen las verdades a la cara y que favorecen tu crecimiento personal.

Tienes relaciones que están ahí en los momentos difíciles.

Y tienes relaciones que pertenecen a varias de esas categorías simultáneamente.

Ese es el tipo de categorización que debes tener en la cabeza para gestionar tus relaciones con sabiduría. Debes saber (intuitivamente al menos) a qué objetivo(s) responde cada relación y cómo de importantes son esos objetivos para ti (ranking).

Repito, intuitivamente. No es necesario que hagas un excel tridimensional. Son personas, no números.

Pero no le quites importancia a esto, porque si no haces una reflexión y un plan intencional, acabarás aterrizando en la pista en la que aterriza todo el mundo: Improvisarás en función de los tira-y-afloja de las circunstancias del momento. Y eso no va a maximizar tu satisfacción vital relacional, ni mucho menos.

Hay personas a las que debes dedicarles más tiempo. Personas a las que debes dedicarles una mejor versión de ti mismo. Personas con las que debes de ser proactivo. Personas con las que debes ser más paciente. Personas con las que debes hacer planes recurrentes. Y personas que no. Esas conclusiones permanecerán ocultas detrás de un muro de hormigón si no haces una reflexión consciente y un plan intencional.

No todo el mundo es igual. Ni todo el mundo merece tu empatía y atención de la misma forma. Ni tienes tiempo disponible para todo el mundo. Debes priorizar en base a tus objetivos.

Darás más y de mejor calidad allá donde debes. Y con toda probabilidad, también recibirás más y de mayor calidad de esas relaciones.

“The language of friendship is not words but meanings.”

– Henry David Thoreau

Verdad

Uno de los aspectos más relevantes a la hora de entender el mundo es lo que consideras que es “verdad”.

Nuestro concepto de verdad suele ser difuso. Por un lado, tenemos un sistema de creencias (“el esfuerzo lleva al éxito”, «la mayoría de personas son buenas», o «ser honesto es lo más importante», por ejemplo). Por otro lado, hay cosas que creemos porque “los expertos” las dicen, o porque “la mayoría de gente las cree”.

El meta-concepto que debes tener en cuenta sobre la verdad es que vivimos en un mundo en el que prácticamente toda la información que nos llega tiene una intención, unos incentivos, y unos intereses detrás. Y eso, por definición, la hace intrínsecamente cuestionable.

Si vas a la cúspide de la pirámide de la verdad, te encontrarás con la ciencia. El conocimiento del momento en esta área ha pasado por los múltiples filtros del método científico, lo que le otorga la categoría de robusto (con diferentes grados según el tema), aunque nunca la categoría de certeza absoluta. Queda mucho por entender y descubrir, pero este es el campo más cercano a lo que podemos llamar “verdad”. Por la sencilla razón de que, si despareciera todo el conocimiento científico y nos borraran la memoria, al cabo de un tiempo volveríamos a llegar a las mismas conclusiones. Eso no sucedería en ningún otro campo. Y esa es la belleza del método científico.

El resto del mundo no es así.

Las noticias que ves en el día a día están sesgadas. La historia que lees en los libros está escrita por personas con incentivos e intereses, y su interpretación no coincide con la de historiadores con otros incentivos e intereses. Los estudios están financiados por empresas y organizaciones con agendas comerciales o políticas. Las leyes se interpretan de una forma u otra dependiendo de las tendencias socioculturales del momento. Los expertos tiñen sus conclusiones de la ideología política que les domina. Un mismo hecho se ve de forma muy diferente por dos testigos directos del mismo.

La verdad de nuestro mundo es muy endeble y llega a nosotros coloreada de múltiples capas de perspectiva. Incluso la ciencia en su plano de uso más cotidiano, el sector salud, nos llega adulterada por los intereses del sistema y la influencia de las compañías farmacéuticas.

La verdad está escondida detrás de múltiples cortinas de humo, así que no te aferres tanto a tu opinión sobre lo que crees que es “verdad” y no que no. Es un desperdicio de energía.

El tipo de verdad que debe importarte es la que descubres que funciona para ti mismo, a través de la experimentación: Pruebo algo y consigo el resultado que quiero. Repito y se confirma. Repito y se vuelve a confirmar. Procedo a adoptarlo como “verdad” en mi ecosistema personal, hasta que falle o hasta que encuentre una mejor forma de conseguir lo que quiero.

Ponte el sombrero de científico contigo mismo. Busca descubrir lo que te funciona y entender por qué funciona. Prueba, experimenta, perfecciona. Esa es la única verdad que debes tomarte en serio, porque es la que más va a afectar a tu propia vida.

En el resto de temas… si usas la intuición y la lógica, probablemente sobrevivirás. Y eso es más que suficiente. Por mucho ruido y debate público que generen, ese tipo de “verdades” o “mentiras” no suelen morderte el trasero con saña.

“The reason I talk to myself is because I’m the only one whose answers I accept.”

– George Carlin

Y ahí, en medio de todo este galimatías, estás tú, alma de cántaro.

Te mueves en una vorágine dentro de otra vorágine cada día. Tus pensamientos regurgitan cientos de palabras por minuto. Obligaciones, descontentos, cansancios, personas con las que hablar, noticias que procesar, facturas que pagar, distracciones en las que apagar la frustración. Vas al trabajo. Comes algo. Lees algo. Ves la tele. Vas al super. Quedas con unos amigos y hablas de algo random. Te metes en la cama. Cierras los ojos. Vuelta a empezar.

La última gran dimensión del mundo es el Observador. Tú mismo. La persona que interpreta todo esto.

El meta-concepto que debes interiorizar para entender cómo funciona tu mente y tu comportamiento es que sólo hay dos opciones:

O conduces o te dejas llevar por las circunstancias.

Siempre eliges en cuál de las dos estás, seas consciente de ello o no. Si no eres consciente de ello, por definición estás en la segunda: Te estás dejando llevar por las circunstancias.

La decisión de dejarte llevar por las circunstancias se materializa en un tipo de dinámica vital como la que te describo arriba. Un desorden absoluto, en el que vas de un lado a otro con la lengua fuera sin ningún tipo de intención que vaya más allá de achicar el agua que entra a borbotones por el casco de tu barquichuela.

Para evitar eso, debes parar y elegir conscientemente la otra opción.

Conducir.

Conducir significa ser meticuloso con las cosas que te importan. Elegir renunciar a muchas secundarias para ser excelente en las principales. Ser intencional. Mostrarte implacable con la protección de los aspectos que más determinan tu satisfacción vital, y no dejar que se ahoguen en el fango de las circunstancias del día a día.

Eso suena muy bien, Frank. Pero ¿cómo demonios lo hago? – me dirás.

Teniendo en cuenta todos los otros meta-conceptos que hemos mencionado antes.

Aquí se cierra el círculo. Vamos a unir todos esos puntos.

Vas a elegir una profesión relacionada con algo que te interesa de verdad y en la que vas a querer aprender y expandir tu nivel de competencia de forma natural. Vas a operar con un sistema de creencias que faciliten que la suerte se pose en tu hombro. Vas a multiplicar tu valor profesional en el libre mercado pivotando a modelos de negocio más afines a tus objetivos y – quizá – apalancados en el uso de la tecnología. Vas a ganar cada vez más dinero, parte del cual vas a invertir en activos productivos para aumentar tu libertad y autonomía, reduciendo tu dependencia de nadie más que de ti mismo. Vas a priorizar tu tiempo y atención en las relaciones que más te dan de lo que quieres y reducirlo en las que menos te dan. Y al recorrer todo este camino vas a conectar cada vez más con tu voz interior, y eventualmente entender mucho mejor cómo puedes dotar a tu vida de mayor propósito añadiendo actividades puramente vocacionales.

Ese es el camino de la excelencia. El camino de aprovechar el tiempo. El camino de sentirte orgulloso de ti mismo, en armonía con el mundo en el que vives. El camino de dejar una huella positiva en los demás. El camino de estar en paz.

«What you seek is seeking you.»

– Rumi

Estudia los meta-conceptos. Profundiza en cómo funcionan de verdad las cosas en el mundo en el que vives. Y después incorpora ese conocimiento a tu ecosistema vital de forma intencional.

El tiempo hará lo demás.

Pura vida,

Frank.

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