El aspecto clave que debes tener en cuenta al elegir a tu pareja

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De entre todas las cosas que tienes a tu alcance para sentirte feliz, ¿cuál dirías que es la más importante? ¿Cuál te da más alegría? ¿Cuál es la que no querrías perder?

Cada uno responde a esa pregunta de forma muy particular. Sin embargo, hay dos respuestas que se suelen repetir más que las demás. Los hijos, si es que la persona los tiene, y la relación con su pareja.

La relación con tu pareja, especialmente si esa relación tiene un alto grado de compromiso, es uno de los pilares de tu energía interior y lo que proyectas al exterior. Y no es para menos, porque una relación de pareja puede proporcionarnos un montón de cosas: Conexión emocional, entretenimiento, compañía, cariño, sexo y un sinfín de actividades compartidas que generan una sensación de seguridad y estabilidad.

En resumen, en una relación de cierto compromiso, tu pareja tiene una gran presencia en las cosas que haces y cómo las haces. Y, por tanto, tiene una gran influencia en cómo te sientes. Por esta razón, es importante decidir muy muy bien a qué persona le otorgamos ese papel en la película de nuestra vida.

Bueno, no es para tanto… Siempre podemos cortar esa relación, ¿no? – me dirás.

Y Frank Spartan te dice que en teoría tienes razón. Pero en la práctica no suele ser tan sencillo.

Muchas veces, a pesar de que la relación no nos convence del todo, nos acabamos conformando con una situación poco satisfactoria, porque no queremos estar solos.

Otras veces, para cuando nos hacemos plenamente conscientes de que las cosas no funcionan, tenemos tanto equipaje a cuestas que romper la relación supone una enorme inconveniencia. Y eso nos inmoviliza y nos impide romper.

Estas situaciones se dan mucho más a menudo de lo que parece. Salir de una relación no es tan sencillo como puede parecer, dependiendo de las circunstancias. Y eso hace que la elección de la pareja sea un aspecto estratégicamente tan importante en la práctica.

Y digo estratégicamente porque esa elección tiene un alto componente de estrategia. Hay formas de elegir que llevan a unas probabilidades de que una relación de pareja funcione, y hay formas de elegir que llevan a unas probabilidades muy distintas, con independencia de los sentimientos que fluyen en nuestro interior en ese momento.

Adentrémonos un poco más en este tema, porque tiene su miga.

El factor más importante para que una relación funcione a largo plazo

Si yo te preguntara cuál crees que es el factor más importante para que una relación de pareja funcione a largo plazo, ¿qué dirías?

El amor es una respuesta muy común. Haciendo memoria sobre las muchas conversaciones que Frank Spartan ha tenido en su vida sobre este tema, yo diría que aproximadamente 7 de cada 10 personas dicen que el amor es la clave de todo.

Otras personas suelen mencionar cosas como respeto, complicidad y amistad. Y por edades, la libertad es algo que los jóvenes mencionan bastante, mientras que los más mayores a veces mencionan que el sacrificio mutuo por la relación es muy importante.

Frank Spartan cree que todo esto es evidentemente muy importante, pero no es el elemento secreto. No es el núcleo del cual emerge lo necesario y lo suficiente. No es el pegamento que hace que todo lo demás se mantenga unido y resistente a los impactos de bomba que recibimos constantemente.

¿Y cuál demonios es ese elemento, entonces?

La compatibilidad.

En otras palabras, cómo de bien encajas con tu pareja a la hora de abordar diferentes situaciones.

La compatibilidad es algo intangible. No puede medirse con precisión. Pero podríamos definirla como una especie de energía que existe entre dos personas y que marca cómo de bien cada una de esas dos personas encaja la forma en que la otra se relaciona con el mundo.

Estimar el grado de compatibilidad con tu pareja – o potencial pareja – implica responder con certeza a dos preguntas:

  1. Una pregunta desde el presente: ¿Qué características esenciales de personalidad tiene esta persona y cómo se traducen en su forma de relacionarse con el mundo?
  2. Una pregunta con proyección al futuro: ¿Encajará la forma que esa persona tiene de relacionarse con el mundo con la mía?

La segunda pregunta necesita un contexto. Y ese contexto va a depender del tipo de relación que te estás planteando.

Si es una relación sin compromiso, será un contexto flexible y libre, donde cada uno puede hacer lo que le viene en gana y cuyo objetivo principal es disfrutar sin grandes aspiraciones de construir nada, al menos por el momento. El grado de compatibilidad que necesitamos para que este tipo de relación funcione se debe juzgar en este contexto. Un contexto que no es demasiado exigente porque resulta fácilmente reversible.

Por el contrario, si estamos hablando de una relación más seria donde se plantean decisiones que tienen implicaciones de más largo plazo, como comprar un piso juntos, casarse, tener hijos, etcétera, etcétera, el contexto es diferente. Ese contexto implica la expectativa de atravesar una serie de dificultades juntos y por tanto es necesario examinar el grado de compatibilidad necesario con otra lente.

Pero Frank… ¿no es esto demasiado complicado? Yo estoy a gusto con mi pareja, me hace sentir bien y yo a ella también. ¿No es eso suficiente?

Depende.

Nadie puede garantizar el éxito en estos menesteres. La vida da muchas vueltas. A veces, algunas relaciones que parecían frágiles como un puente hecho con palillos superan todo tipo de dificultades, y relaciones que parecían sólidas como una roca se vienen abajo a las primeras de cambio.

El resultado es incierto. Debes convivir con esa incertidumbre en prácticamente todo lo que haces, porque muchas cosas no dependen de ti. Las relaciones de pareja no son una excepción.

Sin embargo, lo que sí puedes hacer es aumentar la probabilidad de que te salga bien. Y aquí es donde prestar atención a la compatibilidad tiene auténtico valor. Porque elegir a alguien altamente compatible contigo aumenta sustancialmente la probabilidad de que esa relación vaya bien a largo plazo – si es que buscas una relación a largo plazo.

Frank Spartan no te está hablando de aumentar la probabilidad de evitar problemas. No puedes evitar los problemas. Los problemas aparecerán, aunque seas el Dalai Lama. De lo que te hablo es de aumentar la probabilidad de superar con éxito esos problemas.

Así que en mi libro… no, no es suficiente.

Si lo que buscas es una relación a largo plazo, has de percibir unos mínimos de compatibilidad con tu pareja. Si no aprecias esos mínimos de compatibilidad de forma muy nítida, todo lo que sientas por esa persona en ese momento puede ser insuficiente. Por muy bien que te sientas a su lado, por mucho que creas que la quieres, por muchos orgasmos astronómicos que tengas en la cama con ella y por muchos masajes en los pies que te haga, puede no ser suficiente en el contexto de tu objetivo principal. 

Dicho de forma más precisa, tienes que profundizar y entender mejor el grado de incompatibilidad que tenéis, porque puede que no estés jugando con las probabilidades a tu favor.

Los pilares de la compatibilidad

Una vez que hemos levantado en armas a la mitad de nuestros lectores al poner el amor en entredicho como factor más importante en una relación a largo plazo, vamos a adentrarnos en las diferentes dimensiones de la compatibilidad.

En otras palabras… ¿qué significa ser compatible? ¿Compatible en qué, exactamente?

Ésta es una pregunta compleja. Para responderla vamos a echar mano de las conclusiones de algunos expertos en la materia de las relaciones interpersonales, con cuya filosofía Frank Spartan ha conectado especialmente, incluyendo, entre otros, a Mark Manson y Jordan Peterson.

Hay una serie de características de la personalidad que tienen una gran influencia en la estabilidad de las relaciones y la capacidad de una pareja para navegar las vicisitudes de la vida.

Llamaremos a estas características de la personalidad “atributos base”.

Un aspecto importante: Lo que debes tener presente es que la clave de este análisis no es que los dos miembros de la pareja sean muy parecidos en estos atributos base. No tienen por qué. La clave es que, si son demasiado diferentes en ellos, la probabilidad de construir y mantener una buena relación a largo plazo se debilita. Por la sencilla razón de que esas diferencias suelen generar una gran cantidad de fricción y conflicto entre los miembros de la pareja de forma recurrente.

Veamos cuáles son, en la opinión de Frank Spartan, los atributos base más relevantes para determinar el grado de compatibilidad entre los miembros de la pareja.

El grado de extroversión

Uno de los principales atributos base es la predisposición de los miembros de la pareja a relacionarse con los demás. Imaginemos los dos extremos:

Una persona es muy extrovertida y le encanta relacionarse, entabla relación con gente nueva con facilidad y se encuentra muy a gusto interactuando con otras personas dentro de grupos grandes. Tiene una tendencia natural a expresar lo que piensa y siente, le gusta conversar y cuando se siente baja de ánimos lo que le pide el cuerpo es socializar con otras personas.

La otra persona, por el contrario, es muy introvertida. Le cuesta relacionarse con grandes grupos y prefiere estar tranquila en los ambientes que conoce bien. No le resulta fácil expresarse, se siente vulnerable a las opiniones de los demás, no es muy habladora y prefiere estar a solas cuando se siente baja de ánimos.

Esta diferencia puede no apreciarse en muy alto grado durante los comienzos de la relación, especialmente cuando la chispa de la pasión y el enamoramiento se encuentra en su apogeo, no tienen apenas responsabilidades sobre sus hombros y disfrutan de mayor flexibilidad para adaptarse a las preferencias del otro.

Pero la cosa puede cambiar, y mucho, con el paso de los años.

Una divergencia importante en el grado de extroversión genera grandes diferencias de comportamiento entre los miembros de la pareja. Reaccionan de manera muy diferente a los acontecimientos. Y cuando esa dinámica se produce de forma constante durante algún tiempo, especialmente en el contexto de situaciones difíciles, existe un gran riesgo de que la pareja empiece a separarse emocionalmente. Sencillamente, porque no se entienden.

Resulta increíblemente difícil cambiar el grado de extroversión, porque es un atributo muy arraigado en nosotros. No es probable que una persona introvertida consiga ser mucho más extrovertida sólo con proponérselo. De hecho, no tiene por qué ser ni deseable, dependiendo de las circunstancias. Y lo mismo sucede en sentido contrario: Es difícil que una persona extrovertida y social se encuentre a gusto si se le circunscribe a un entorno con escasas interacciones sociales o vías de expresión insuficientes.

Por todas estas razones, el grado de extroversión es un atributo base en el que resulta conveniente no ser demasiado diferente.

El grado de curiosidad y predisposición a crecer o probar experiencias nuevas

Un atributo base con gran influencia en la capacidad de supervivencia de la pareja a largo plazo es la apertura mental a nuevas experiencias.

Hay personas cuya prioridad es sentirse seguras y su concepto de seguridad es permanecer en el mismo sitio haciendo las mismas cosas con la misma gente, simplemente porque quieren una vida cómoda y predecible.

Por otro lado, hay personas curiosas. Personas que no quieren estar en el mismo sitio haciendo las mismas cosas, sino probar cosas nuevas de vez en cuando. Personas que adoran la aventura y tienen predisposición hacia las situaciones que no conocen bien, simplemente porque quieren acceder a experiencias diferentes y aprender cosas que desconocen.

Éste es otro rasgo de la personalidad que se encuentra muy arraigado en nosotros. Si hay grandes diferencias en este campo entre los miembros de la pareja, suele suceder una de estas dos cosas:

  1. La persona con predisposición a probar cosas nuevas se acaba adaptando a la otra y renuncia a sus intereses personales
  2. La persona con predisposición a probar cosas nuevas no renuncia a sus intereses personales y los disfruta por su cuenta

Ninguna de estas opciones augura un buen presagio para la conexión emocional entre los miembros de la pareja. Por un lado, la primera opción puede generar reproches de forma natural en la persona que renuncia a sus intereses. Por otro lado, la segunda opción puede generar inseguridad y desconfianza en la persona que se queda en el ambiente seguro y predecible, por no saber exactamente lo que la otra persona está haciendo y con quién.

Esto no tiene por qué suceder, pero recuerda: Estamos hablando de probabilidad. Y la probabilidad de que las cosas vayan bien a largo plazo no está de tu lado si vuestra predisposición a crecer y probar nuevas experiencias a lo largo del tiempo es muy diferente.

El tipo de realidad que cada miembro de la pareja elige ver

Otro atributo base de gran calado es el tipo de realidad que el cerebro está equipado para ver. En cierto modo esto es una elección y se puede modificar si realmente se desea y se trabaja duro para hacerlo, pero hay una parte muy importante que viene de serie y que determina nuestra forma de ver las cosas.

En la opinión de Frank Spartan, las diferencias en este atributo base son las que más problemas causan en una relación a largo plazo, así que presta atención.

Hay personas que tienden a ver el lado negativo de las cosas. Son pesimistas, creen que el mundo es injusto, que hay amenazas por todas partes y que las personas, en su inmensa mayoría, son egoístas y mezquinas.

Por otro lado, hay personas que tienden a ver el lado positivo de las cosas. Son optimistas, ven un mundo que está lleno de oportunidades y eligen fijarse en las cosas buenas de la gente.

Esta diferencia puede no parecer tan dramática a primera vista, pero tiene un efecto directo en otro atributo relacionado que es extraordinariamente relevante para nuestro equilibrio emocional y el tipo de relación que tenemos con el mundo: La responsabilidad que cada uno asume consigo mismo.

Y esto sí que trae problemas.

Cuando hay grandes diferencias en este atributo, te encuentras con la siguiente situación, una y otra vez: Ante un acontecimiento no favorable, un miembro de la pareja se lamenta, se deprime y no hace nada para solucionar el problema, mientras que el otro asume su responsabilidad para buscar soluciones y se pone en movimiento.

Y esta dinámica, poco a poco, acaba agotando a ambos miembros de la pareja. La persona con sentido de la responsabilidad acaba hasta las narices, porque le parece muy frustrante que su actitud pragmática de solucionar las cosas se dé constantemente de bruces con una actitud pusilánime de queja continua. Y la persona negativa que niega su responsabilidad personal acaba también hasta las narices, porque siente que el otro no comprende su sufrimiento.

Esta divergencia es muy jodida de conciliar a largo plazo. Posible, pero poco probable. Cuando aprecies signos de que las diferencias con tu pareja en este atributo son materiales, Frank Spartan te recomienda que te pongas en guardia. Profundiza en ellas y comprende bien hasta dónde llegan antes de tomar una decisión con consecuencias de largo plazo, porque hay sobradas evidencias de que este problema no se reduce con el paso del tiempo, sino todo lo contrario.

Conclusiones

Las relaciones de pareja son impredecibles. Es imposible determinar con precisión cuáles son los atributos de personalidad y cómo deben combinarse para que la relación prospere a largo plazo.

Existen, además, muchas otras cosas que afectan a la estabilidad de la pareja. Las circunstancias a su alrededor, la actitud hacia comportamientos y hábitos cruciales para mantener viva la conexión emocional, como pueden ser una buena comunicación, explorar intereses comunes, compartir momentos de intimidad con frecuencia, resolver los conflictos con madurez, etcétera, etcétera.  

La combinación misteriosa de todos esos ingredientes, y algunos otros, es lo que determina que la conexión emocional – o el amor, si lo prefieres – siga fluyendo entre dos personas a lo largo del tiempo.

Sin embargo, por muy buena actitud que tengas, hay diferencias en ciertos atributos base de la personalidad que son muy complicadas de conciliar, porque afectan enormemente a nuestra forma de relacionarnos con el mundo y por tanto a nuestra experiencia de pareja.

En este post hemos explorado algunos de los atributos base fundamentales. Hay otros que también son relevantes, como las diferencias importantes en el grado de diligencia (cuando una persona es ordenada y disciplinada y la otra persona es desordenada y «pasota»), o las diferencias importantes en el grado de influenciabilidad  (cuando una persona se deja arrastrar por los demás y nunca lleva la contraria y la otra persona es asertiva y no tiene problema ninguno en desafiar otras opiniones).

Éstos también pueden crear estragos en una relación a largo plazo,  pero en mi opinión personal no tienen tanto potencial de generar caos y conflicto como los otros tres que hemos mencionado aquí. 

Así que, mi estimado caballero o querida señorita, vigila estos temas cuando vayas a tomar decisiones de pareja con implicaciones de largo plazo. Puede que el amor no sea suficiente. O, mejor dicho, puede que el amor no sobreviva si tienes que cultivarlo en este suelo tan poco fértil.

Y ahora, dejando la ciencia a un lado, vamos a terminar con una opinión personal de Frank Spartan. Algo más básico, más fundamental que todo esto, pero que a veces infravaloramos a la hora de comprometernos, cuando estamos bajo la influencia de las emociones.

Elige a una persona amable. Y sé amable con ella. 

Es cuestión de opiniones, pero en la de Frank Spartan, si la otra persona no es ni se comporta de forma amable, eso es señal de alarma nuclear. Aunque tus padres y amigos la adoren, domine todas las posturas del Kamasutra, camine sobre las aguas o cante como los ángeles. Eso, en una relación a largo plazo, es un veneno para el que no existe antídoto. Se colará en tu sistema nervioso y te aniquilará lentamente.

Nada ni nadie puede garantizarnos el éxito en las relaciones. Pero si el amor que sientes se apuntala en la amabilidad mutua y la compatibilidad, tienes muchas probabilidades de ganar.

Pura vida,

Frank.

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1 comentario en “El aspecto clave que debes tener en cuenta al elegir a tu pareja”

  1. Totalmente de acuerdo. Encuadernaré tu post como un libro para abrírselo a mis hijos llegado el momento.
    Las consecuencias de los errores en la elección de pareja pueden ser de gran calado y alto espectro especialmente si hay hijos de por medio. Y como padre/madre no hay nada más doloroso que ver sufrir a tus hijos por una nada acertada decisión en la elección de pareja.

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