12 reglas para vivir, de Jordan Peterson

 

Puntuación: 9/10

 

Resumen

Nota de Frank Spartan

Un libro profundo y directo, tremendamente práctico y escrito con pasión. Peterson argumenta cada una de las reglas con una combinación de conexiones históricas y biológicas, por un lado, y su sentido común personal y profesional por otro, sin dejar de ampararse en rigurosa investigación. Algunas de estas reglas nos sonarán, otras son creativas y sorprendentes. 

Me gusta el estilo de Peterson. Es directo y políticamente incorrecto, lo que indudablemente ha contribuido a aumentar su fama entre los jóvenes idealistas. Como en muchas áreas de la vida, la utilidad de este libro es directamente proporcional a la apertura mental que tengas cuando lo leas para considerar ideas poco convencionales.  

Introducción

Durante una crisis, el sufrimiento inevitable que supone el hecho de vivir puede pulverizar en cuestión de segundos la idea de que la felicidad es el objetivo natural del individuo. Sugerí, por el contrario, que hacía falta algún tipo de significado más profundo. Señalé que el carácter de tal significado aparecía constantemente representado en las grandes historias del pasado y que tenía más que ver con el desarrollo personal ante el sufrimiento que con la felicidad.

El orden y el caos son el  yang y el yin del famoso símbolo taoísta, dos serpientes, de la cabeza a la cola. Dos serpientes, de la cabeza a la cola. En el taoísmo, se encuentra sentido en la línea que separa estos eternos opuestos. Recorrerla es mantenerse en la senda de la vida, el Camino Divino. Y eso es mucho mejor que la felicidad.

El orden puede acabar siendo excesivo, y eso no es bueno. Pero el caos puede anegarlo todo y ahogarnos, y eso tampoco es bueno. Cada una de las doce reglas proporciona una guía para estar ahí, en la línea divisoria entre el orden y el caos. Ése es el lugar en el que se da el equilibrio exacto entre estabilidad, exploración, transformación, reparación y cooperación. Es donde encontramos es significado que justifica el inevitable sufrimiento de la vida.

Regla 1: Enderézate y mantén los hombros hacia atrás

Las jerarquías de dominio han constituido un elemento permanente del ambiente al que cualquier vida compleja se ha adaptado.

Quien se niega a ejecutar las acciones apropiadas para proteger su territorio queda expuesto al abuso de la misma forma que los que realmente no pueden defender sus derechos a causa de una verdadera incapacidad. Las personas ingenuas e indefensas tienden a enfocar sus percepciones y acciones a través de axiomas simples: la gente es por lo general buena, nadie quiere hacer daño a nadie, el uso de la fuerza está mal. Pero estos axiomas se derrumban cuando aparece alguien realmente malintencionado.

Si vas arrastrándote con las pintas de una langosta derrotada, la gente te asignará un estatus inferior y ese antiguo dispositivo de tu cerebro te atribuirá un número bajo de dominación. Y entonces tu cerebro producirá poca serotonina, lo que te hará menos feliz, más ansioso y triste. También reducirá tus probabilidades de encontrar un buen lugar para vivir, de tener acceso a los mejores recursos y de encontrar una pareja sana y atractiva.

Así que presta atención a tu postura, deja de arquearte. Di lo que piensas. Deja claro lo que quieres. Anda con la cabeza bien alta y mira al frente con franqueza. Todo esto no sólo aumentará notablemente la probabilidad de que te pasen cosas buenas, sino que esas cosas buenas te harán sentir mejor cuando sucedan.

Regla 2: Trátate a ti mismo como si fueres alguien que depende de ti

Si de verdad queremos cuidarnos, tenemos que respetarnos, pero no lo hacemos porque, al menos a nuestros ojos, somos criaturas caídas. 

Tienes un papel esencial que desempeñar. Eres importante para otras personas y también para ti. Trátate como alguien al que tienes la responsabilidad de ayudar, de hacer lo que es realmente bueno. No es «lo que quieres», ni «lo que te haría feliz». «Feliz» no es en absoluto sinónimo de «bueno».

No subestimes el poder de la visión y la dirección. Son fuerzas imparables, capaces de transformar lo que parecen obstáculos inasumibles en oportunidades de desarrollo. Define quién eres. Refina tu personalidad. Elige tu destino y expresa tu Ser.

Regla 3: Traba amistad con aquellas personas que quieran lo mejor para ti

El éxito es lo que es el misterio. El fracaso no. Para fracasar solamente tienes que desarrollar unas cuantas malas costumbres.

No existe ninguna obligación moral de respaldar a alguien que está haciendo del mundo un lugar peor. Todo lo contrario. Tendrías que quedarte con personas que quieren que las cosas sean mejores, no peores. Es algo bueno, no egoísta, elegir a gente que es buena para ti.

No pienses que es más fácil rodearte de personas buenas y sanas que de personas malas y malsanas. No lo es. Una persona buena y sana es un ideal. Hace falta coraje y valentía para estar al lado de ella. Si te rodeas de personas que apoyan tus aspiraciones, no tolerarán ni tu cinismo ni tus tendencias destructivas. Al contrario, te respaldarán cuando lo haces bien y te castigaran con delicadeza cuando no sea el caso. Las personas que no aspiran a cosas elevadas harán justo lo contrario.

Regla 4: No te compares con otro, compárate con quien eras tú antes 

Da igual lo bueno que seas en algo o cómo contabilizas tus logros, porque siempre hay alguien por ahí que te hace quedar como un incompetente.

Apunta alto y fija la mirada en algo que mejore el Ser. Aquí es donde empieza a nacer la comprensión. Estás descubriendo quién eres, lo que quieres y lo que estás dispuesto a hacer. Ahora ya no te importa tanto lo que hagan los demás, porque tienes muchísimo trabajo por delante.

Ocúpate de lo de hoy, pero ten como objetivo el bien supremo.

Regla 5: No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes

[Nota de FS: Ésta no me la esperaba]

A los niños se les hace daño cuando sus condescendientes padres renuncian a convertirlos en personas atentas, respetuosas y espabiladas para dejarlos en un estado de inconsciencia e indiferencia.

La violencia no es ningún misterio, sí lo es la paz. La violencia es lo fácil. No es ningún misterio que la gente sufra ansiedad. El misterio es cómo conseguimos estar tranquilos en algún momento. 

Los niños son violentos porque es innato. Estadísticamente, los niños de dos años son las personas más violentas que existen.

Las emociones negativas, como las positivas, nos ayudan a aprender. Y tenemos que aprender, porque somos estúpidos y se nos hace daño con facilidad. O bien disciplinas a tus hijos, o bien traspasas esa responsabilidad al cruel e insensible mundo, pero la motivación de hacer esto último no se debe confundir amor. Estás dejando el trabajo sucio a otra persona, y esa persona lo hará de forma mucho más sucia que tú.

Regla 6: Antes de criticar a alguien, asegúrate de tener tu vida en perfecto orden 

Has limpiado tu vida? Si la respuesta es no, deja de hacer las cosas que sabes que están mal. Empieza hoy mismo. Puedes saber que algo está mal o bien sin necesidad de saber por qué.

Para en cuanto tengas la mas mínima consciencia de que deberías hacerlo. Deja de decir cosas que te debilitan y te avergüenzan y di sólo aquello que te haga más fuerte. Haz sólo aquello de lo que puedas hablar con orgullo.

Regla 7: Haz cosas con significado, no aquello que más te convenga

Hemos ido viendo durante miles y miles de años cómo había personas que triunfaban y otras que fracasaban. Lo meditamos y llegamos a una conclusión: Aquellos entre nosotros que triunfan son los que postergan la satisfacción.

Contar con significado en tu vida es mejor que tener lo que deseas, porque puede que no sepas qué es lo que deseas ni lo que de verdad necesitas.

Regla 8: Di la verdad, o por lo menos no mientas 

Ir a lo fácil o decir la verdad no son solamente dos opciones distintas. Son dos caminos diferentes que atraviesan la vida, dos formas totalmente distintas de existir.

Si te traicionas a ti mismo o escenificas una mentira, lo que haces es debilitar tu carácter. Si tienes un carácter débil, te avasallará la primera adversidad que surja. Intentarás esconderte, pero no podrás. Y entonces acabarás haciendo cosas horribles.

Las mejores ambiciones tienen que ver con el desarrollo del carácter y las propias capacidades, más que con el estatus y el poder. Puedes perder el estatus, pero el carácter te acompañará y te permitirá plantar cara a la adversidad.

Regla 9: Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes

Es increíble lo que las personas te cuentan cuando eres capaz de escuchar.

Averiguar lo que una persona quiere decirte cuando está hablando es más complicado de lo que parece.

Si escuchas sin prejuicios, la gente te contará las cosas más sorprendentes, absurdas e interesantes que te puedas imaginar. Tendrás muy pocas conversaciones aburridas. De hecho, ése es un medio de comprobar si estas escuchando de verdad o no. Si la conversación es aburrida, probablemente no lo estás haciendo.

Regla 10: A la hora de hablar, exprésate con precisión

Nunca menosprecies el poder destructivo de los pecados de omisión. Cuando las cosas se derrumban y el caos vuelve a aparecer, podemos volver a establecer el orden por medio de la palabra. Si hablamos con cuidado y de forma precisa, podemos resolver las cosas y dejarlas en el lugar que les corresponde. Si hablamos de forma descuidada e imprecisa, todo se mantendrá en la indefinición.

No escondas monstruos debajo de la alfombra porque se harán más fuertes e irán creciendo en la oscuridad. Las palabras valientes y verdaderas harán que tu realidad sea simple, bien definida y habitable.

Tienes que definir exactamente el tema de una conversación, sobre todo si es difícil.

Regla 11: Deja en paz a los chavales que montan en monopatín

[Nota de FS: Ésta tampoco]

Si no nos ponen trabas, preferimos vivir al límite. Ahí es donde podemos sentir la confianza que nos otorga la experiencia y al mismo tiempo enfrentarnos al caos que nos permite desarrollarnos.

El espíritu que interfiere cundo los chicos están tratando de hacerse hombres hace tan flaco favor a las mujeres como a los hombres. Se entrometerá de la misma forma gritona y mojigata cuando una niña pequeña intenta ponerse de pie por sí sola. Es algo inhumano que desea el fracaso, celoso, resentido y destructivo. Y si piensas que los hombres duros son peligrosos, espera a ver de lo que son capaces los débiles.

Regla 12: Si te encuentras a un gato por la calle, acarícialo

[Nota de FS: Y ésta menos…]

Los gatos son criaturas particulares. No son ni sociales ni jerárquicos, o como mucho lo son puntualmente. Están domesticados a medias. A los perros se les ha domado, pero los gatos han tomado una decisión. Parecen estar dispuestos a interactuar con humanos por motivos que sólo ellos comprenden. Son una manifestación de la naturaleza, del Ser, en una forma casi perfecta.

Si prestas atención, incluso en un mal día puede que tengas la suerte de encontrarte con pequeñas oportunidades exactamente así. Quizá disfrutes de un café particularmente bueno en una cafetería en la que les importan los clientes. Quizá puedas arañar diez minutos para hacer algo ridículo que te distraiga o que te recuerde que eres capaz de reírte de lo absurdo de la existencia. Y si aparece un gato y le prestas atención, podrás recordar que la maravilla del Ser puede compensar el sufrimiento que lo acompaña.